El lenguaje que nos define

8 citas online gratis Cuando hablamos estamos conectados con nuestro pensamiento y este puede ir tan rápido o tan lento como las emociones lo permitan.

site rencontre voile El lenguaje que manejamos puede abrirnos o cerrarnos posibilidades de acuerdo a como lo usamos.  Una palabra de amor puede acercarnos a un ser querido, un sí puede cambiar una vida, un no puede salvarnos de una mala decisión, un gracias puede iniciar una amistad y muchas veces el silencio y una mirada profunda también son una forma de lenguaje.

do elena and damon start dating Michael Michalko en su libro “Los secretos de los genios de la creatividad”, cita un párrafo que me parece muy poderoso y que vale la pena internalizar:

blog here “En una pila atómica, una reacción en cadena se produce cuando una partícula se separa de un átomo, colisiona con el núcleo de otro átomo y desaloja una segunda partícula, que a su vez, colisiona con otro núcleo.  Si la masa de material es lo suficientemente grande, la reacción en cadena se convierte en una explosión.  Lo mismo sucede con las palabras.  Una palabra nueva puede iniciar una reacción cuando colisiona con otra, en una especie de reacción creativa en cadena.”

rencontres gs cp Esta colisión de palabras puede generar una reacción positiva o negativa, y depende de nuestra emocionalidad, mezclándose a la vez con nuestra corporalidad.  Confieso que ante situaciones de mucha emoción me cuesta controlar la expresión de mis ojos y rostro en general (pero eso es tema para otro post).

http://www.ekichronicles.com/?pityr=speed-dating-in-johannesburg&3a6=0d Lo interesante de todo esto es que muchas veces sin darnos cuenta nos definimos con palabras que nos repetimos una y otra vez.

local24.de sie sucht ihn mУМnchen Si pudieras imaginarte por un momento en tu dialogo interno con la primera palabra que te viniera a la cabeza, esa palabra cuál sería?. Las palabras generan acción, una acción sobre nosotros y sobre los demás; pueden impactar incluso en como nos vemos.

Como madres podemos tener conciencia de lo que decimos a través de nuestros hijos, con solo escucharlos, nos escuchamos.  Con ellos debemos utilizar el mejor lenguaje, la mejor palabra. Recordemos siempre que somos el espejo en que ellos se miran.

Como hijos podemos recordar cómo nos definían nuestros padres, y si el dialogo continuó a lo largo del tiempo o cambió, si me agrada o me desagrada.

Un buen ejercicio es empezar a definirnos con palabras amables, amorosas y que fortalezcan aquello que queremos llegar a ser.

Mi papá siempre decía que lo más difícil del ser humano es pensar lo que se dice y hacer lo que se piensa.   Para lograrlo hay que ejercitarnos en la gimnasia del lenguaje de una forma positiva para con nosotros y con los demás.

Es tiempo de escuchar nuestras emociones

Conocer nuestras emociones y conectarnos con ellas nos permite danzar con la vida y darnos la apertura y el permiso de adentrarnos en aquello que nos inquieta, alegra o entristece.

Soy una mama trabajadora que debe atender clientes manteniendo siempre una postura políticamente correcta ante las personas de mi entorno.  Sin embargo al salir de la casa al trabajo y del trabajo a la casa, esta postura se desvanece cuando mis dos hijas me abordan e interpretan aquello que realmente siento.

Los niños, en su transparencia a través de la inocencia nos hacen ver la importancia de expresar nuestras emociones sin coraza y con autenticidad, para ellos no está mal sentirse triste, con miedo, con rabia, con extrema alegría.  Pero como adultos nos enseñan a “domar” nuestras emociones como si ser parte de ellas estuviera mal.

Siempre comparo las emociones como las olas del mar, es por eso que me encantan las caminatas a la orilla de la playa, y es que el sonido de las olas te deja una sensación esperanzadora cada vez que van y vienen.  Cuando las olas se acercan dejan algo, luego regresan con más fuerza, con más ímpetu, o simplemente con la delicadeza de hacerse sentir que están allí.  A veces como la vida el mar puede estar revuelto, encontrándose y tratando de entenderse, en ese momento nadie se atreve a acercarse, otras veces el mar esta tan tranquilo, tan cercano, que todos quieren estar con él.

Luego de mucho tiempo me di el permiso de tratar de entender eso que siento y en qué momento lo siento, ser vulnerable ante las emociones nos permite aclarar todas esas inquietudes que llevamos muy dentro, pero sobre todo aprender a escucharnos, y en este aprendizaje, desarrollamos la empatía de ser hábiles para escuchar a los demás.

Como madre descubrí que al observarme ante diferentes situaciones puedo observar desde otra mirada a mis hijas, escucharlas y entender lo que sienten.

Hace un año mi papá falleció, al recibir la noticia mi hija mayor estaba conmigo, en ese momento ella tenía 5 años.  Luego de la llamada me quede sin palabras, no sabía cómo reaccionar, ni que decir, sus grandes ojos me miraron preguntado que paso mami? solo pude decir, el abuelito se ha ido al cielo.  No quería que mi hija me viera llorar ni triste, pero en ese momento que dura tan poco, y que se hace eterno no pude contenerme.  Su reacción me sorprendió, de inmediato se sentó a mi lado y pude ver como una personita tan pequeña me daba consuelo y se conectaba con aquello que sentía.

De la misma manera, y reflexionando luego, imagine los momentos en que mis hijas han tenido situaciones en las que no se han sentido bien y como yo he reaccionado ante ello.  Muchas veces con la dureza de decirles, no llores no pasa nada, o no es para tanto.   De ellas aprendo todos los días, su autenticidad, su solidaridad, su vulnerabilidad, pero sobre todo de su emocionalidad.

Un ejercicio que me ha servido muchísimo con ellas es escuchar con detalle que expresan verbalmente y cuál es su corporalidad, pero también me observo, cual es mi estado de ánimo, que estoy haciendo en ese momento y como les estoy dando la apertura de acercarse, me doy tiempo para ser vulnerable.  Cada día sigo aprendiendo y me encanta.

Las madres somos espejos para nuestros hijos, y nuestro reflejo debe estar limpio, para que al mirarnos puedan ver en nosotros esa claridad que les permitirá ser mejores seres humanos.

Aquí no se hacen rayitas

El sueño me vence, y mi cabeza no para de pensar en el día que he tenido hoy.  A veces los pensamientos van más rápido que nuestras acciones; mi papa siempre decía que lo más difícil del ser humano es pensar lo que se dice y hacer lo que se piensa, en ese vaivén se nos pasa la vida.

Y quiero detenerme en la palabra vaivén.  Según el diccionario significa: “Cambio o variación inesperada en la situación o estado de las cosas”, entonces digo, ya entendí todo, somos parte de un eterno vaivén.  Solo que algunos aprovechan el vaivén para que esos cambios los impulsen a estados de conciencia más allá de lo tangible y terminen siendo seres maravillosos.

Hago toda esta reflexión porque días atrás tuve el privilegio de escuchar un conversatorio del maestro Carlos Cruz-Diez, quien nunca deja de sorprenderme.  A sus 93 años luce intacto, puedo decir que la primera palabra que me viene a la cabeza cuando lo recuerdo es brillante, todo él es brillante.  Su obra, su taller, su familia y su forma de ver la vida.

Con un gran sentido del humor nos contó su historia.  “Soy un artista, pero no de los que la gente piensa como un bohemio”, el éxito de su arte estaba muy ligado a tener estructura, organización, patrones y sistemas.  Un buen día a sus cuarenta y tantos años, después de un trabajo de 20 años que no lo hacía feliz decidió seguir su intuición, y se dedicó a apostar por un taller donde haría aquello que le apasionaba, no conforme con eso estudio el color en todas sus formas, a pesar de que muchos le dijeron que el tema del color ya estaba cerrado.

Uno de los trabajos de los artistas que se iniciaban con Cruz-Diez era comparar los tornillos que se encontraban en el taller.  Tenían que acertar si eran diferentes por tan solo milímetros, y así desarrollaban la agudeza visual, el observar, la exactitud en lo que se hace, la perfección de la obra.

Y orientado a la perfección, si algo salía mal y continuaban haciendo el trabajo, contundentemente preguntaba, por qué no te detuviste?  Una frase tan simple pero tan cierta.

Entre risas nos contaba que lo primero que le decía a los que comenzaban en su equipo era: “Aquí no se hacen rayitas”, aquí no se copia, se enseña a pensar, a desarrollar ideas, a explotar los talentos de cada persona que llegaba a ese lugar de ensueño.

Podría pasar horas escribiendo reflexiones, pero estas son algunas que me quedaron marcadas para toda la vida: piensa si lo que estás haciendo te hace feliz, sigue tu intuición, insiste, apuesta a tu familia, no tengas miedo a lo desconocido, abre tu mente.

Al final, (y yo con ganas de que aquella velada nunca se terminara),  nos invitó a entender que estamos en un tiempo donde los viejos patrones no encajan, hacen falta nuevos filósofos con teorías económicas, sociales y políticas que sean innovadoras, vivimos en un siglo donde  Nieztche sigue vigente, nadie lo ha superado.   Y termina diciendo “ phoenix sex dating sites Hacen falta más soñadores, vean más al cielo y menos al celular”.

 

Quién soy?

@madrededosninas no es una escritora profesional, no estudio letras, sicología, ni afines, es la hija de un escritor brillante y una mama socióloga.  Creció entre las humanidades, pero se dedico a ser Ingeniera en Informática, se caso con un Diseñador Gráfico y ve la vida de diferentes matices.

Tiene dos niñas que le ponen color a su vida y la hacen bailar.

Solo quiere compartir lo que tiene en la cabeza porque de lo contrario es muy probable que la pierda.

 

Anatomía de una silla

El fin de semana decidimos darle un cambio a la casa y alegrar las sillas ya que una de ellas estaba de cambio, por lo que se nos ocurrió convertirnos en tapiceros.

Primero seleccionamos una tela bonita y luego @padrededosninas nos ayudo a desatornillar las sillas para sacar su base y poder forrar los asientos.

Sobre el mismo forro colocamos la tela y luego procedimos a pegarla con una grapadora (especial para tapicería).

En la fotos parte del procedimiento =). Lo mas divertido es la alegría de las niñas al ver que cosas nuevas se hacen en la casa, y en especial porque tienen su color favorito el violeta.

Mirror, mirror on the wall I am my mother after all

Esta frase la vi en Pinterest y me quedo completamente grabada para siempre. Y es que cuando pienso en la relación con mis hijas (sobre todo la mayor) pienso en la relación con mi madre.

Alguna vez les dijeron que las madres nos marcan para toda la vida?. Creo que no hay cosa más cierta que esta.

Mi mente puede recordar momentos desde que tenía 3 años, actualmente está es la edad que tiene mi hija mayor, a ratos es como ver una película en donde te das cuenta que ese protagonista vintage en sepia eres tu.

Puedo decir que mi madre fue, es y será la persona que más admiro en este mundo. Ya que hemos vivido situaciones muy difíciles en donde nos enseño siempre a salir adelante y no perder el sentido del humor, pero así como la quiero con locura también tiene la capacidad de sacarme de quicio en dos segundos (mama sabes que es verdad), creo que es un tema generalizado en las relaciones madre – hija.

El punto es que con mi hija sucede lo mismo, y es aquí donde pienso que la única forma de aprender a convivir es resolviendo aquello que tenemos con nosotros desde muy adentro, y que simplemente no es responsabilidad de nuestros padres ya que hicieron lo que pudieron y conocían en ese momento por nosotros.

Cuando era pequeña me gustaba que mama me hiciera dos colitas, una de cada lado. Nunca estaban perfectas, siempre me las quitaba y le pedía a mama que las volviera hacer, en ese evento podíamos durar unos cuantos minutos tratando de llegar a mi perfección deseada.

Ahora lo vivo todos los días, como un Déjà vu, como sí el destino dijera “recuerdas? aprende, aplica y resuelve”, y así muchos eventos se repiten, como el hecho de que no le guste la papaya porque para ella su olor no es agradable.

Con todo esto quiero decir que el trabajo de una madre no es nada fácil y no lo entiendes hasta que tienes hijos.

Seamos agradecidos con ellas, y entendamos que cada proceso es diferente, que hicieron y dieron todo por nosotros.

Ahora nos toca expresar y dar ese amor incondicional a nuestros hijos, amarlos, amarlos y amarlos. A nuestra forma, simplemente como sabemos y dejarles claro que para nosotros son y serán siempre los niños más deseados.

@madrededosninas

5 eventos recurrentes que no permiten a una madre llegar temprano

La siguiente lista está basada en mi experiencia personal. Con el tiempo he tratado de dejar todo listo en la noche, leer las notas de las tareas, etc. Pero a veces simplemente estas cosas pasan.

1.- Después de dos horas para estar listos abres la puerta y escuchas: “Mama tengo que hacer popo”.

2.- La noche anterior prometes levantarte temprano. Pero hay una extraña fuerza que te aplasta y terminas como un Deja vu en la misma hora de siempre.

3.- Por fin, salimos temprano llegamos al colegio 10 minutos antes. Lo logramos hija, luego escuchas: “Mama mira hoy era el día de venir vestida de azul”. De regreso.

4. – Lo logramos hija llegamos temprano, luego escuchas: “Mama y mi carpeta con la tarea?”. De regreso.

5. – Cualquier tipo de conexión con una extraña fuerza llamada Disney Junior. Nos hipnotiza a todos.

Todo se resume en Amar

Si, amar. Esa palabra bien usada por unos y maltratada por otros. Si tan sólo conociéramos el verdadero significado, nos ahorraríamos mucho, nuestros hijos aprenderían que quien ama comprende al otro, no juzga, no condena, no culpabiliza, no señala, no castiga, no pasa factura.

Entenderíamos que debemos empezar por amarnos a nosotros mismos y que no somos culpables de nada. Que muchas veces conocemos personas espejo que nos reflejan nuestros propios miedos, si esos, los que tanto criticamos en los demás.

Cuando tienes hijos, ellos son tu principal reflejo, repiten todo lo que haces, todo lo que dices y todo lo que en voz alta piensas. Y es allí cuando nos damos cuenta de como somos realmente.

Lo primero que nos enseñan es que el verdadero amor si existe, y que llegamos a este mundo limpios e inspirados. Lo segundo, el amor incondicional, no importa lo que hagamos, ellos siempre nos querrán como a nadie.

Pero todo esto va siendo trastocado poco a poco, el ego, la ambición, la lucha de poder. Es decir, nos olvidamos de cuando éramos niños y nos dejamos llevar por un mundo contaminado producto de niños amaestrados e infelices.

Recordemos por un momento que hacíamos cuando éramos pequeñitos, que nos gustaba, que soñábamos, y empecemos de nuevo, pero sobre todo amemos a nuestros hijos, no de una forma superficial, sino con las tripas, desde adentro, desde nuestro verdadero corazón.

Finalmente dejemos que sean como quieren ser, no como queremos que sean. Creo que ese es el principal problema de esta sociedad con tantos problemas y carencias.

Y recordemos siempre “Niños Felices, adultos felices”. Es el mejor aporte que podemos dar.

Si tuvieras que escribirte una carta que te dirías?

Hace unos días vi un video en el que unos profesores de secundaria hicieron una carta, en donde se escriban así mismos en su época de adolescentes.

Me encanto el ejercicio, bastante emotivo por cierto y me pareció bonito compartirlo con ustedes, ya que todos fuimos jóvenes con preocupaciones normales sobre como sería nuestra vida de adulto. Aquí les va la mía.

“Querida Gaby,

Definitivamente escogiste la carrera correcta, es la que te va ayudar para todo en la vida, tendrás altos y bajos pero vas por buen camino, por que te enseñara a pensar y a resolver todo tipo de problemas.

Encontrarás a alguien que te va a amar tal como eres, y tendrás dos niñas que te harán entender la relación con tu mama, dándote cuenta un día que eres igual a ella.

La mayor se parece mucho a ti en el carácter, bueno por lo menos eso dirá su papa ;-). La menor te enseñara lo que tanto te preocupaba, “Amarla con la misma intensidad que a la primera”.

Te darás cuenta que todo pasa, la gente, los amigos, los trabajos, pero sobre todo el tiempo y que se crecen rápido por lo que tendrás que disfrutarlas y amarlas con locura.

Ten paciencia y lo más importante es que nunca te olvides de que todo va estar bien.”

Y tu que carta te escribirías?

Lactancia materna una historia de amor – odio

Voy a comenzar este post diciendo que soy 100% pro lactancia materna, pero dado a la falta de información, en mi primera experiencia fue bastante difícil.

Todo comenzó cuando me entregaron a mi primer angelito. Ella apenas conociéndome luego de regresar de la sala de bebés, cayó en manos de una mama que no sabía que hacer y que pensaba que todo iba a fluir naturalmente. Adicionalmente la enfermera que me la entrego no colaboró en absolutamente nada simplemente y como sí fuera cualquier cosa me dijo “pegatela”. El parto se había adelantado una semana y por vivir fuera del país no había llegado nadie de la familia que pudiera apoyarnos en esos días, salvo los amigos que habíamos conocido hasta el momento. Luego de eso empezó una guerra campal en donde mi hija no succionaba con suficiente fuerza por lo que yo no producía suficiente leche y ella no se alimentaba bien del todo durmiendo periodos muy cortos y ninguna de las dos descansaba, (o al menos eso creía). Estaba muy pero muy agotada (por no decir otra palabra